Las situaciones de
crisis ponen en peligro la imagen y el equilibrio de una organización
de cara a sus interlocutores internos y externos. La actuación de
una entidad ante las situaciones difíciles se verá condicionada por
cómo socialmente se perciban los acontecimientos o cómo la
organización actúe ante ellos. Además, es imprescindible tener a
bien un margen de previsión sobre las variaciones del entorno y el
grado de mantenimiento al que son sometidas dichas modificaciones.
Una estrategia comunicativa ágil, una respuesta rápida, es la clave
para enfrentarse a este tipo de sucesos, pues los instrumentos
habituales no son fácilmente aplicables en estos casos.
Podemos distinguir las
crisis según su naturaleza o su duración. Según su origen puede
tratarse de un conflicto surgido en las Relaciones Sociales, en el
Entorno humano o en las Relaciones de Comunicación. También debemos
distinguir entre un riesgo técnico -fácilmente identificable- o de
opinión -mucho más complejo y difícil de tratar-. La crisis puede
darse por motivos exógenos o endógenos, los cuales pueden
contaminar a los primeros. La crisis puede obedecer a una evolución
típica, esto es, tener una fase preliminar, una aguda, una crónica
y una post-traumática.
La dirección de la
entidad debe confeccionar estrategias que puedan resolver los
diferentes problemas que se lleguen a dar. Esto comprenderá
irremediablemente tanto la actuación de la empresa como su
comunicación. Es preciso diagnosticar eficazmente el problema y
apoyarse sobre estrategias de comunicación sólidas. Por ello es
importante que mantengan una buena relación con los medios en todo
momento.
Prevenir e identificar
riesgos constituyen medidas indispensables para una empresa que pueda
sufrir una crisis. El aislamiento de aquellos sectores estructurales
que puedan conllevar riesgo es una de las mejores medidas a tener en
cuenta. Si no se abarca este tipo de factores, la empresa puede verse
inmersa en un enfrentamiento informativo no sólo con los medios,
sino también con su público.
Con el fin de evitar
este tipo de períodos problemáticos para una empresa, ésta debe
actuar con una Auditoría de riesgos, también llamada de
vulnerabilidad-, que identifica los diferentes peligros que se
puedan dar, elabora un fichero de crisis y prepara
informaciones necesarias para llenar vacíos informativos en
situaciones de urgencia.
Las situaciones de
crisis abarcan siempre materia técnica, jurídica, social... Por
ello, las empresas se deben empatizar con ciertos valores de corte
económico, social, medioambiental o moral, ya que una empresa debe
asumir y respetar ciertos compromisos como respetar la ley,
garantizar la seguridad, asegurar la protección del medio
ambiente... por eso llama tanto la atención que, en los tiempos que
vivimos, las grandes empresas prefieran correr un riesgo económico o
jurídico, con el fin de no asumir responsabilidades y así, que su
producción se pueda ver en peligro. Grandes emblemas corporativos,
de cualquier sector (petrolífero, industrial, medios de
comunicación...) corrompen su ética profesional, porque siendo tan
grandes, en ocasiones, incluso creen salir beneficiados,
remitiéndonos a uno de los principios más básicos del mundo
empresarial: la mala publicidad también es publicidad.
Existe una nueva tendencia de marketing: el honest trailer. Se trata de campañas promocionales -normalmente cinematográficas- que incluyen en su narración una ridiculización satírica del argumento del producto. Estos vídeos creados por un grupo de americanos llamados Screen Yunkies ha dado pie a una moda que se constituye en internet como un boom en webs como Youtube o Dailymotion.
Aquí dejo un par de ejemplos para que puedan comprender qué es un trailer honesto.
Hervé Falciani, el
informático que llegó a trabajar para el banco HSBC, y que fue
acusado por el sistema judicial suizo del robo de 130.000 evasores
fiscalesque
ocultaban dinero en la misma entidad, ha sido liberado el pasado
lunes de la prisión madrileña de Valdemoro, escoltado por hasta
ocho agentes y protegido por un chaleco antibalas.
Falciani fue detenido el pasado 1 de julio en un control de
aduanas en la ciudad condal, mediante la orden emitida por la
justicia suiza. La Audiencia Nacional ha ordenado su libertad
provisional, por lo que no podrá abandonar el país, teniendo que
comparecer cada tres días en las dependencias policiales indicadas.
La UDEF -unidad policial
especializada en blanqueo-, junto con la Fiscalía
Fiscalía General del Estado, han celebrado un encuentro en prisión
con el exinformático para acordar su colaboración en estos casos
de evasión fiscal.
Actualmente, el Ministerio de Hacienda tiene bajo investigación
más de 650 casos de fraude en un complejo entramado relacionado con
unas 3.000 cuentas bancarias. El auto de la Audiencia, por la cual
permiten la libertad de Falciani, asegura que "el
reclamado ha colaborado y sigue colaborando con las autoridades
de diversos estados de la UE tanto en investigaciones financieras
como tributarias, de blanqueo de capitales, financiación de
terrorismo y corrupción".
Hasta que se decida una resolución sobre la posible extradición
de Falciani, que el país suizo reclama por un delito de revelación
de secretos, nuestro sistema debe garantizar su libertad, ya que su
situación no está tipificada en España.
Falciani se encuentra ahora en un lugar seguro, lo que deja
entrever la importancia de los datos que podría aportar a la
investigación. Francia requisó dicha información en 2009, y fue el
mismo Gobierno francés el que acabó compartiéndola con países
como España o Italia.
Falciani, ingeniero informático de 40 años, revela que ha podidollegar a un
acuerdo con la Fiscalía española para compartir la importante
informaciónque
aún se encuentra en su poder. Aún así, ciertos sectores afirman
que su robo no perseguía fines altruistas, sino lucrativos. Suiza le
imputa por esto un robo de datos personales, vulneración del secreto
comercial y violación del secreto bancario, además de asegurar el
intento -por parte de Falciani- de vender los datos al mejor postor.
La creatividad del cine hollywoodiense
vive una extraña realidad. La receta triunfadora es, sencillamente,
pertenecer a una saga. Los títulos con más recaudación en taquilla de la
última década pertenecen a esa categoría cuya vida se prevé duradera.
Son las llamadas franquicias, megaproyectos promovidos por los grandes
estudios de cine para explotar un producto a lo largo de varias
películas. Esta tendencia, ayudada por la coyuntura económica y
cultural, ha puesto contra las cuerdas al cine independiente americano,
que tanto prestigio ganó en los años ’90.
Manuel Díaz, autor del blog Adivina quién viene al cine,
afirma que “actualmente vivimos una potenciación de los elementos
industriales del cine. Todo está dirigido a que la película tenga un
mayor impacto en taquilla en las dos primeras semanas de su estreno. Eso
lleva al conservadurismo en los proyectos desarrollados.” Es una
mentalidad sin futuro, las productoras dependen de los bancos y deben
recuperar el dinero rápidamente mediante recaudación en taquilla,
mercado doméstico o todo producto que se pueda vender bajo el nombre de
la producción, lo que entendemos como merchandising.
Los largometrajes tienen muy poca vida
en la atención del cliente y eso exige descomunales inversiones
publicitarias o vías de mayor recaudación como el 3D. Este recurso tiene
una doble virtud para los estudios de cine: no se puede piratear
fácilmente y la entrada, a mayor precio, recauda más.
Las franquicias no se guían por baremos
cualitativos. Su triunfo se debe a personajes o historias conocidas,
adaptadas de cómics o libros, presentes en el imaginario colectivo.
Sobrando su presentación, el producto tiene mucho terreno ganado. No en
vano, seis de las películas más esperadas por los usuarios de redes
sociales pertenecen a franquicias, según datos de la web BoxOffice.com.
Estos datos hacen reflexionar. ¿Qué tipo de cine consumimos?. “Tenemos
las películas que nos venden,. Hay muchas que por no tener ese apoyo
promocional no llegan al público, y nos dejamos comprar.”
Orígenes y remakes
Las sagas no surgieron hace poco. Ya los westerns
constituían una franquicia. Aunque no tenían un mismo argumento, su
esencia, entre diferentes películas, no cambiaba. Ese género es uno de
los más fructíferos a la hora de endulzar otra tendencia arraigada en
las productoras de Hollywood: el remake. En 2012 se habrán
estrenado veinte nuevas versiones de otros largometrajes. Según Manuel
Díaz, la finalidad de estas revisiones es “el acceso a ese público que
no va a ver la primera versión. Hay gente que será atraída por la
nostalgia o por probar si es mejor que la anterior”. Es otra estrategia
de mercado. “Se puede reflotar el film original, editar el DVD…”
La producción de remakes y reboots
(reinicios diferentes de una historia) -este año se han estrenado tres
cintas centradas en Blancanieves, dos de ellas destinadas a un mismo
público- nos hace ver que el cine puede resultar cíclico. Algo que
matiza el bloguero: “Es una espiral. Gracias a la tecnología tenemos
capacidad de recuperar el cine clásico y revisitarlo. Se produce una
mirada postmoderna y patrones adaptados a una visión actual.” Así, en la
última edición de los Oscars, vencieron películas como The Artist o La invención de Hugo, claros homenajes al cine.
Las argumentaciones de Manuel Díaz casan con las de Manuel Piñón, Jefe de sección de Cinemanía: “Si se hizo Lo que el viento se llevó,
que podría haber sido una trilogía, también fue por motivos económicos.
Las grandes películas de Hollywood estaban basadas en obras de Broadway
o en novelas populares.” Las declaraciones de Piñón nos hacen
reflexionar sobre el origen de las franquicias: ¿en qué ha evolucionado
Hollywood? “Se van incorporando nuevos lenguajes, maneras de comunicar
como lo hace la gente a diario.
Otra raíz del avance del cine es lo digital, consiguiendo hacer real
lo imposible. Es un recurso tan importante que muchísimas escenas no
podrían realizarse sin esa tecnología. Sin embargo, el avance digital
produce el envejecimiento, cada vez más rápido, de las películas debido a
la veloz evolución de esos medios.
Nichos temporales
Tanta competencia hace que otros
mercados busquen su momento. Se estrenan películas con igual fin entre
ellas, como pueden ser las nominadas a los Oscars en el período de
diciembre a febrero -la llamada temporada de premios-. La memoria es frágil y cada semana hay un nuevo evento. “El tema de los Oscars
tiene más que ver con la habilidad de los publicistas que con la
calidad de las películas.” El premio es decisivo. Puede reflotar una
película y así tener nuevos ingresos.
El cine de animación no funciona si se
estrena fuera de verano o Navidad, para que los niños puedan ver
cómodamente las películas. Ese género potencia otros factores como el
ritmo, el colorido, la música, un humor más básico… Pablo Collado,
creador de iWrite Magazine, cuenta que el público infantil “es seguro si
se hace un buen marketing. Con la originalidad se intenta captar a los
adultos. Es el género donde más se puede arriesgar ahora mismo.” Si la
película gusta, los niños querrán verla más de una vez y se recaudará
más dinero.
Pasado y presente
Otra tendencia es la de los biopics -películas
biográficas-. Para Collado “son otro ejemplo de pereza mental y
marketing ventajista. Un personaje conocido vende, e interpretado por un
famoso, aún más. La mayoría de los biopics terminan siendo
tediosos y simples. La fama del personaje suele ser inversamente
proporcional a la calidad de la película.” Y es que, según el
periodista, la creatividad ausente en Hollywood ha encontrado hueco en
otro formato: “las series televisivas van cogiendo cada vez más
protagonismo y, por su extensión, tienen más fácil desarrollar a los
personajes y la realidad que los rodea.”
Debemos reconocer que el cine es un arte
joven, que ha tenido que hacer el avance que durante siglos ha tenido
la literatura o el teatro, y aun así al cine le queda mucho por delante
para mostrar determinados terrenos y lecturas. Eso no quiere decir que
sea un arte más pobre. Simplemente necesita seguir fluyendo.
A finales de los años 80 nació en Seattle (Estados Unidos) un movimiento musical underground que cambiaría la historia del rock. Como quien se remite a enclaves míticos como Abbey Road, The Cavern o el Rainbow, la ciudad del estado de Washington se convirtió en la Meca de este nuevo sonido marginal, que marcaba a los jóvenes y fue una de las mayores influencias de la llamada Generación X.
Podríamos hacer una guía sencilla con la que conocer las bases de esta música escuchando cinco temas, de cinco bandas distintas, y así entender mejor la deriva actual de lo que un día fueron las bandas de rock más aclamadas del mundo. Y de como acabaron.
5) Stone Temple Pilots
Liderada por Scott Weiland, su música sonaba pegadiza dentro del formato. Fueron tachados de demasiado comerciales. Los que les oían les amaban, o les odiaban. Tuvieron un éxito arrollador con el siguiente tema, Plush, pero fueron tildados de plagiadores y vivieron siempre a la sombra de los demás grupos del movimiento.
4) Alice in chains Fundada en 1987 su nombre denota bastante pesimismo y poseían un sonido bastante más pesado y orientado al heavy metal. La visión destructivaiva de su líder, el cantante Layne
Staley, sobre las drogas y la muerte les colocaron rápidamente en la cima
siendo una de las bandas consolidadas y aceptadas masivamente por el
público.
3)Soundgarden
La banda liderada por Chris Cornell puede considerarse como uno de los padres del movimiento. Tardaron bastante en salir de Seattle, quizá por ser los pioneros. Se disolvió a finales de los '90 y sus miembros quedaron repartidas por otras tantas bandas, conformando un nuevo movimiento de suma de somponentes de grupos famosos que pasaron a autodenominarse superbandas.
2) Pearl Jam
La competrencia -no sólo musical sino de formas de vida- entre esta banda y la siguiente fue claramente notoria. Precisamente esta dicotomía llevó al grunge, en la muerte de su movimiento, a resurgir sólo de sus cenizas en las tertulias musicales con un fin meramente comparativo. Pearl Jam, liderados por Eddie Vedder, es el único de estos cinco grupos que no se ha disuelto jamás, consiguiendo siempre sacar el máximo partido a la calidad de su sonido y, como vemos en el siguiente vídeo, también eligiendo sus campañas de promoción musical.
1) Nirvana
Sobran las palabras al referirse a esta banda, auténtica gurú de la música. Su influencia llega hasta nuestros días, convirtiendo al que fue su líder - Kurt Cobain - en un auténtico dios para los entusiastas de la música rock. Versos autodestructivos, música cargada de ansiedad y desesperación y una personalidad misteriosa, a la par que arrolladora, es lo que llevó a esta banda a ser una de las más grandes del Rock. El único miembro en activo de la banda, dado que Cobain se suicidó en 1994 -hay quien dice que el grunge murió con él- es Dave Grohl, batería, ahora frente a la banda Foo Fighters, unos rockeros de descomunal éxito. Cobain entró en una espiral de máxima depresión a causa del éxito de su disco Nevermind, que les catapultó a la fama mundial. En su nota de suicidio se podría leer "Es mejor quemarse que arder lentamente".
En 1995 se lanzó a los cines Pocahontas.
Disney seguía su línea de fábulas clásicas y quisieron dar una vuelta
de tuerca a las típicas historias de princesas encantadas y príncipes
azules. Por eso eligieron el proyecto: algo exótico, ambientaciones
frescas, originales… y aún con esto no se responde a la pregunta de ¿Por
qué hacía falta ese proyecto? La respuesta es…Pixar. La compañía venía
pisando fuerte después de décadas de investigación y desarrollo de las
tecnologías de animación y, junto con Disney, estrenaron ese mismo año
la gran Toy Story. Sobra decir que la película cambió la
realidad del cine animado poniendo en mente de todos la idea de que se
podía hacer cine de animación para todos los públicos, literalmente. Fue
la primera película animada digital, y el jefe de todo aquello, John
Lasseter, incluso recibió un Oscar especial por el logro obtenido.
Tras Toy Story, otros proyectos continuaron la carrera cinematográfica de Pixar, como Bichos, una aventura en miniatura
(Lasseter, Stanton) o la segunda parte de las aventuras protagonizadas
por el vaquero Woody. El siguiente gran salto de la productora fue Monstruos S. A. (Pete Docter, Lee Unkrich, David Silverman), que consiguió desarrollar a niveles insospechados el trabajo realizado en Toy Story.
El resultado fue una obra de arte, por su desarrollo tecnológico y
también por su guión. Ya los espectadores comenzábamos a observar la
revolución animada que suponía Pixar: historias infantiles, con gran
trasfondo, dirigidas a grandes y mayores, como debería ser.
Y así se fueron sucediendo grandes producciones que seguían la estela de estos grandes títulos. Cintas como Buscando a Nemo
(Stanton, Unkrich) -que empleaba patrones argumentísticos al más puro
estilo Disney combinándolos con la tecnología y el salto generacional de
Pixar- o Los Increíbles (Brad Bird), que penetra en la
imaginación del espectador dentro de un ya muy imaginativo largometraje,
certificaron que el trabajo de Pixar había llegado para quedarse. Y
sobre todo para mejorar aún más.
En 2006 la compañía de John Lasseter se
puso manos a la obra en un proyecto de menor calidad de guión pero
igualmente original y creativo. Siguiendo las pautas de Toy Story
y la idea de unos juguetes inanimados que protagonizaban aventuras,
esta vez la nueva cinta giraría en torno a máquinas y sus correrías por
la Ruta 66. Estamos hablando, claro está, de Cars (Lasseter,
John Lanft). Su calidad no fue tan importante como las expectativas
comerciales que quiso generar la coalición Disney/Pixar y el resultado
fue una decente película de entretenimiento pero que no quedaba a la
altura de muchas de los pasados proyectos. El doblaje en español, con
las voces, entre otras, de Fernando Alonso y Antonio Lobato, no ayudaba.
Fue entonces cuando Pixar volvió a
apostar por la dupla de originalidad y desarrollo tecnológico, ese
patrón que llamaba a grandes y pequeños a quedarse absortos frente a la
pantalla, estrenando Ratatouille (Bird, Jan Pinkava), la
historia de un pinche de cocina y la amistad que surge con un extraño
individuo, un ratón que le enseña trucos con los que convertirse en uno
de los mejores chefs de Francia. La película fue éxito de crítica y
público, por su historia, por sus dibujos y por sus personajes
genialmente caracterizados.
Sólo un año después, Pixar volvía a estrenar. Esta vez un largometraje que poseía una carga bastante más madura. Wall-E
(Andrew Stanton), la historia de un robot basurero en tiempos en que la
Tierra ha sido devastada y abandonada por el Hombre. La máquina acaba
enamorándose de EVA, una robot sonda enviada al planeta a buscar
indicios de vida para ver si puede ser nuevamente habitado por la
humanidad. WALL·E le sigue hasta al espacio exterior para salvar la
naturaleza y a la humanidad. De hecho, mucha gente la ve más como una
película no-infantil que como una simple película de dibujos.
En 2009 Pixar volvió a recobrar el equilibrio entre los públicos con una joya del cine de los últimos años: Up!
(Pete Docter, Bob Peterson), sobre un anciano que durante toda su vida
había soñado con convertirse en explorador y un joven scout que le
cambiaría la forma de ver la vida. Muchos habrán comentado esto antes
que yo, y es que los diez primeros minutos de la película constituyen
uno de los mejores fragmentos del cine de los últimos años, sin duda. La
empresa adoptó entonces los mismos esquemas argumentativos para su
siguiente película: Toy Story 3 (Unkrich). Después de quince
años, Woody, Buzz y todo el ejército de juguetes volvían a las andadas
en una historia que nos mostraba el paso hacia la madurez del dueño de
todos ellos, Andy. Los esquemas funcionaron y seguirlos fue lo que le
volvió a dar a Pixar un nuevo éxito. Si el principio de Up! calaba, el final de esta fábula sobre la pérdida de la infancia rompió moldes.
Tras la quizá última parte -nunca se sabe- de Toy Story llegó Cars 2,
pero no cumplió las expectativas. Da la impresión de que intentaron
sacar demasiada leña de una materia prima que no abundaba en ese
largometraje. Las principales bazas de la película fueron de nuevo el
doblaje de ciertos famosos, las ambientaciones dinámicas y poco más, por
lo que en la siguiente y última producción de la empresa hasta la
fecha, Pixar volvería a adoptar por quincuagésima vez -y no por ello
menos original- la fórmula que le ha dado todos sus éxitos:
Gran desarrollo tecnológico + Ambientación llamativa + Enfoque creativo + Caracterizaciones reconocibles + Mensaje madurado = BRAVE.
Conforme
se van acercando las festividades navideñas van viendo la luz todas aquellas
películas que quieren optar a alguna estatuilla de la Academia estadounidense
de Cine, y también aquellas destinadas al público infantil. Esta
semana se estrena El Hobbit, el nuevo largometraje del oscarizado Peter Jackson
y primera parte de una nueva saga ambientada en la mítica Tierra Media. Se trata de una precuela de la trilogía
de "El Señor de los Anillos", basada en los bestsellers de J.R.R.
Tolkien. Bilbo Bolsón, quien fuera tío del protagonista de la otra saga, se
enfrenta, en compañía del mago Gandalf y de trece enanos, a un viaje a través
del país de los elfos y los bosques de los trolls, desde las mazmorras de los
orcos hasta la Montaña Solitaria, donde el dragón Smaug esconde el tesoro de
los Enanos.
También se estrena De óxido y hueso, una desgarradora
historia ambientada en Francia. Se trata de la controvertida historia de Ali,
que viéndose sin dinero y sin amigos, se refugia con su hermana en Antibes y de
Stephanie, una entrenadora de orcas que, tras un accidente, acaba en silla de
ruedas: ha perdido las piernas y bastantes ilusiones. Juntos deberán recuperar
su relación y la ilusión por vivir.
Los principales estrenos de esta semana se cierran con La
hija de mi mejor amigo, protagonizada por el actor que se hizo famoso a nivel
mundial por encarnar al Doctor House (Hugh Laurie). La trama abarca la relación
entre un hombre de edad avanzada (Laurie) y la hija de un amigo suyo, que
trastoca la vida de las familias de ambos. El problema principal surge cuando
el hijo de ese hombre (Brody), que está enamorado de la chica, se entera de que
ella mantiene un apasionado romance con su padre.